Mi marca puede dormir tranquila, pensarás. Estás confiado. Gestionas un perfil en Twitter, diriges una página en Facebook, controlas a tus empleados por LinkedIn y hasta consigues que Youtube retire videos en los que apareces siempre que te dejes un dinero en su canal. Pero un día despiertas y te das cuenta de que alguien es el líder de tu empresa, y encima hace comentarios fuera de los canales oficiales. Y en tu blog corporativo aparece una columna a la izquierda con gente que te pone a parir. ¿Qué está pasando?, te preguntas. ¿Dónde está la agencia de Social Media que siempre me saca de los líos? Efectivamente, has detectado una amenaza. La amenaza fantasma.
La revolución 2.0 protagonizada por los usuarios tiene visos de convertirse en una agradable dictadura (o dictablanda, como se prefiera). La aparición de perfiles profesionales como Community Manager o Social Media Director no es más que la ofensiva empresarial para hacerse, de nuevo, con el as en la manga: el poder reputacional.
Que nadie se asuste. Para bien o para mal, los Social Media han cambiado para siempre la relación entre marca y público, entre producto y consumidor. Un ejemplo bien cercano es el de @movistar_es. La otrora empresa vilipendiada por los heavy users del 2.0, entre ellos Territorio Creativo, con proyectos como Keteke, ha conseguido la admiración de toda la blogosfera, también vía Territorio Creativo y después de un suculento contrato de por medio, por el planteamiento teenager de su perfil en Twitter. El mensaje es claro: si quieres estar, debes pagar un peaje, ya sea contratando a la agencia social media del momento, regalando gadgets al gurú de turno o pagando un buen posicionamiento en la Red.
Seamos claros. Los Social Media se han pasado al enemigo.
De ser servicios para el consumidor han pasado a ser herramientas para la marca. Los promoted tweets o las Tuenti Páginas son un buen ejemplo de ello. Y no sólo eso. La privacidad del usuario se ha ido reduciendo con los años a favor de la monitorización de las marcas. Que se lo digan a Facebook (y si seguís siendo escépticos no os perdáis esta infografía).
Aún con todo, todavía queda una barrera invisible y aún de pequeña magnitud que puede devolver lo perdido al internauta. Redes sociales basadas en la geolocalización, como Foursquare o Gowalla, permiten crear un vasto directorio de empresas sobre las que no sólo comentar, sino hacerte mayor o leaderboard. Por otro lado, herramientas como Sidewiki, Facebook Connect o la recién estrenada Gluly permiten realizar comentarios y compartir enlaces en cualquier página sin permiso de los propietarios. ¿Se imaginan a Rajoy participando en un chat online en la web del PSOE? Pues eso ya es posible.
Esto es, simplemente, un aviso de cómo se está reinventando el modelo de los Social Media. Porque si seguimos insistiendo (y me incluyo como profesional del ramo) en acostumbrar al usuario a las marcas en en vez de al contrario, veremos como el modelo se volverá a romper para recuperar la tendencia natural, la armonía con el que realmente importa.
Sí, hablo de las personas. Ellos son la amenaza fantasma.



